EL ROEDOR GRUÑÓN EL MUÑECO REMENDADO

Nació en los túneles bajo la ciudad, donde aprendió a sobrevivir a base de astucia y mordiscos precisos. Gruñe antes de atacar, pero solo para avisar al escuadrón de que no desperdicien munición: si lo oyes, es que ya es tarde. Su habilidad especial detecta trampas y raciones ocultas entre los escombros.

Cose sus propias heridas con hilo oxidado y trozos de tela abandonada. Cada remiendo cuenta una batalla perdida y otra ganada. Avanza lento, pero jamás se detiene. Cuando cae la noche, sus botones brillan y confunden a los enemigos, dando al equipo unos segundos vitales para reagruparse.

LA COSTURERA HAMBRIENTA EL OJO PERDIDO

Remienda carne como si fuera tela. Trabajó en un viejo taller subterráneo donde las máquinas nunca se apagaban. Cuando el hambre llegó, siguió cosiendo, pero ya no había vestidos. Ahora teje redes con tendones y usa alfileres como proyectiles. Su habilidad permite bloquear pasillos con hilos casi invisibles, atrapando a cualquier criatura que intente huir.

No habla. Observa. Tras una explosión, solo quedó un ojo, pero ese ojo ve en la oscuridad, a través del humo y dentro de las paredes. Marca a los enemigos con un parpadeo y el escuadrón sabe dónde disparar sin fallar. Cuando su pupila se dilata de golpe, significa que algo se acerca. Si el ojo se cierra… es demasiado tarde.